Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Baby Driver: Una enorme banda sonora con una excelente película

Las persecuciones en coches se han convertido en una de las señas de identidad del cine de acción. RoninTaxiThe French ConnectionThe Driver cuentan con algunas secuencias que han logrado permanecer en nuestra memoria a base de pisar el acelerador hasta el fondo. Baby Driver se une a este selecto club. Sin embargo la película de Edgar Wright tiene mucho más: personajes carismáticos, un tratamiento visual soberbio, ritmo arrollador, personajes carismáticos y una banda sonora repleta de temazos que envuelven la cinta tanto a nivel estético como narrativo. Todos los ingredientes para ser una película de culto.

La cinta sigue la historia de Baby, un joven huérfano que es una bestia al volante, y que las circunstancias le han llevado a convertirse en conductor de huidas de atracos. Debido a un accidente que tuvo de pequeño, oye un continuo zumbido que amortigua escuchando música con su omnipresente iPod, incluso cuando conduce entre sirenas policiales -lo has adivinado, escucha la banda sonora de la película-. A partir de ahí tendrá que hacer frente a los clásicos conflictos entre criminales.

Un guión poco novedoso pero con estilazo

Crítica de Baby Driver

A nivel de guión, Edgar Wright parece más interesado en cómo contar una historia que en qué contarla. Toma los tópicos del género -el jefazo que organiza golpes, el compañero que está loco, los Bonnie y Clyde…- y nos propone un protagonista joven que se encuentra en una encrucijada: tomar el camino de la vida criminal o la de un ciudadano respetuoso con la ley.

Sin complicarse demasiado la vida, la historia y los personajes son efectivos como un martillazo en la cabeza y la película funciona como un tiro, con apenas un par de defectos que aparecen en el tramo final haciendo que se haga un poco larga de forma innecesaria, a saber: (¡SPOILERS! Selecciona el texto para leer) primero, el sacrificio del personaje de Kevin Spacey no parece bien explicado y no parece algo acorde con su naturaleza; y segundo, la película sufre del síndrome del malo que no se quiere morir. Qué pesadito, leches (final de los spoilers).

Edgar Wright se desata

 

Crítica de Baby Driver

Durante ocho años, Edgar Wright estuvo trabajando en Ant-Man, escribiendo el guión y preparándose para dirigir la cinta. Era uno de los proyectos más esperados de Marvel, pero lo acabó abandonando justo antes de arrancar el rodaje. Según ha explicado durante la promoción de Baby Driver, la razón era que el estudio pidió tantos cambios que ya no sentía que la película fuese suya. Tal vez por quitarse la espina ha querido impregnar de su personalidad hasta el último plano de la película.

Desde la espectacular banda sonora, hasta el frenético montaje de las persecuciones -el británico deja claro que sabe dirigir secuencias de acción-, la fotografía, algunos de los personajes secundarios más pintorescos o las referencias pop de los diálogos. Todo en Baby Driver huele a  Edgar Wright.

Mención aparte merece el brutal montaje sonoro. No únicamente por cómo se juega con la música y el permanente zumbido que escucha el protagonista, también por cómo los disparos, frenazos y ruedas chirriando se funden con la música o, incluso, llegan a formar peculiares composiciones cuando esta no suena.

Baby Driver: Adrenalina por las orejas

Crítica de Baby Driver

Edgar Wright siempre ha sabido abordar de forma paródica en cada una de sus películas los distintos géneros desde una perspectiva muy original. Desde Zombies Party hasta Scott Pilgrim contra el mundo. Con Baby Driver nos regala un thriller criminal, una comedia romántica al estilo Amor a quemarropa y un frenético musical. Y de paso, su película más compleja y sólida hasta el momento y la cinta con más estilo de lo que va de año.

Sé el Primero en Comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *