Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Los últimos Jedi: Star Wars en llamas

Igual que hice en su día con El despertar de la Fuerza, he dividido la crítica de Star Wars: los Últimos Jedi en dos partes, primero una sin spoilers y una segunda mitad con destripes a cholón. El momento en el que pasamos al territorio spoiler estará  debidamente señalizado.

El despertar de la Fuerza fue un espectáculo fabuloso. Una vuelta a los orígenes, a aquella trilogía original que había convertido a Star Wars en una de las sagas más queridas de la historia del cine. Tras las precuelas, que llevaron la serie en una dirección que a muchos no les agradó, por ser amables, la primera cinta de Disney tenía un inconfundible sabor a regreso a casa. Volvían los personajes de toda la vida, volvían las aventuras en el margen de la galaxia y se olvidaban las tramas políticas de la capital. Volvía Chewbacca, volvían los TIE Fighters, los X Wing y el Halcón Milenario. Incluso la estructura de la trama era un evidente calco de la de Una Nueva Esperanza.

Divertida como era, este aspecto de “remake suave” fue el más criticado de una película que, por otra parte, funcionaba como un tiro. Abrams jugó a lo seguro y dio a los fans lo que sabía que les gustaría. Esto era comprensible viniendo de donde se venía, pero era un truco de un solo uso y el Episodio VIII no podía limitarse a calcar El Imperio Contraataca. Rian Johnson, director de esta entrega, parece es un tipo sin miedo, como ha demostrado por ejemplo en Looper, yendo hasta el final con sus ideas y tomando riesgos sin miedo -quizá demasiado sin miedo-. Quienes disfrutamos con El despertar de la Fuerza pero queríamos cosas nuevas para esta no podemos quejarnos porque Johnson nos ha escuchado y ha dejado la franquicia en llamas. Llamas buenas y llamas no tan buenas.

Y es que las algo excesivas dos horas y media que dura la película están llenas de momentos que te dejan con la boca abierta, pero también otros que te harán bajar la mirada al suelo muerto de vergüencica.

Los últimos Jedi mezcla momentos brillantes y momentos bodrio

crítica de Star Wars: Los últimos Jedi

Estemos quizá ante una de las películas de Star Wars que más polarizará. Pero nadie podrá negar que nos encontramos con una película arriesgada -aunque por momentos parezca que el riesgo no tiene mayor sentido que el riesgo en sí mismo-, y también la más ambiciosa de toda la saga, tratando de abordar temas tan variados como quién se beneficia de las guerras, el fracaso personal y, sobre todo, la necesidad de dejar el pasado en el pasado e ir hacia adelante. Quizá no entra en profundidad en todos, pero siempre se agradece que una película trate de abordar ideas distintas a las clásicas de la saga.

El reparto está a un gran nivel, Daisy Ridley vuelve a demostrar que apostar por una desconocida puede ser una gran idea, y su dinámica con Adam Driver -Kylo Ren- es cada vez más interesante. Carrie Fisher, en su última película antes de morir, nos da la que posiblemente sea la mejor interpretación de su carrera.

El mejor momento de Luke Skywalker, 30 años después

crítica de Star Wars: Los últimos Jedi

Y luego está Mark Hamill. Luke era a la vez el protagonista y también el personaje más interesante de la trilogía original. No era exclusivamente su culpa, el guión le limitaba a un viaje del héroe bastante clásico y sin demasiada salsa. En Los últimos Jedi se redime convirtiéndose en el personaje más interesante de la cinta, un personaje complejo capaz de un enorme poder pero a la vez tremendamente frágil a nivel emocional. Un personaje roto, perseguido por su fracaso e incapaz de asumir el peso de su leyenda. El último de los Jedi reivindica en esta cinta su personaje.

La película va de menos a más. Da la sensación de que sabían a dónde querían llevar la historia pero no dónde ni cómo empezarla por lo que va ganando pulso a medida que avanza. Durante la primera mitad de película te encuentras deseando que la acción vuelva a Rey y Luke cada vez que vamos a otra de las tramas, pero una vez todo converge la película da un salto. Con todo, hay algunas escenas que podían haber sido claramente recortadas o directamente eliminadas.

El arriesgado negocio de subvertir Star Wars

Y es en esta segunda mitad de la película en la que Rian Johnson saca su gorro de arriesgarse y prende fuego a la saga. Si durante la primera mitad podía haber un cierto miedo de que la película quisiera recrear lo visto el El Imperio Contraataca -los buenos huyendo desesperadamente de los malos y la protagonista entrenándose con un viejo jedi-, pasado el ecuador vemos como se dedica a subvertir lo que podíamos esperar de la película, de Star Wars o incluso del género fantástico. Si esta subversión juega a favor o en contra de la película será fruto de un encendido debate, pero si se querían cosas distintas, aquí hay dos tazas.

El tono de la película también es mucho más ligero del que se podía esperar. Se esperaba una película oscura -para el baremo Star Wars-, imitando al Imperio Contraataca y sin embargo nos encontramos una cinta llena de humor. Incluso en escenas más dramáticas todo parece hacer una pausa para hacer un chiste que a veces no acaba de encajar. El humor siempre ha sido una parte importante de Star Wars, pero en las últimas entregas parece haberse querido acercarse a lo que funciona en Marvel y en algún momento parece fuera de lugar.

Los últimos Jedi te dejan con una sensación extraña y agridulce. No sabes si has visto una bazofia con momentos excelentes o si has visto una película brillante con momentos que son basura pura. Lo más probable es que sea una muy buena película con momentos muy malos y otros tan desconcertantes que no sabes cómo calificarlos. Pero una cosa está clara, Disney y Johnson han decidido prenderle fuego a Star Wars, y lo que surja de este fuego será algo distinto a lo visto hasta ahora.

Y sí, a pesar de todo lo negativo es una película tremendamente disfrutable y una vez asimilados ciertas cosas, será revisitada una y otra vez como el resto de la saga.

Territorio Spoiler

crítica de Star Wars: Los últimos Jedi

El último Jedi se hace muy difícil de analizar sin escupir spoilers, por esto en esta segunda mitad de la crítica voy a entrar a analizar un poco más esos “momentos” de los que tanto he comentado arriba.

El primero, para quitárnoslo de en medio, es también el más ridículo de todos: el momento Leia Poppins. Sencillamente, no. Además, la forma en la que se ha ejecutado da la sensación de que era algo que no tenían planeado hacer así y quisieron darle más épica con la muerte de Carrie Fisher, a modo de homenaje. En realidad esta cinta estaba planeada como la película de Luke, mientras que Leia tendría un gran protagonismo en el Episodio IX. Que no, que vergüencica.

Trolleando a Internet

crítica de Star Wars: Los últimos Jedi

También dará mucho que hablar la trolleada épica que el señor Johnson ha realizado a la mente-colmena de Internet. Desde el estreno de El despertar de la Fuerza, todos los teóricos de la red se ha dedicado a analizar hastsa el último píxel de cada plano en busca de pistas de quién podría ser Snoke y los padres de Rey. La película despacha ambas dudas en cuestión de minutos y sin ninguna épica ni ceremonias. A Snoke, que parecía que iba a ser el gran villano de la trilogía, se le mata cuando todavía falta una hora de película sin mayor explicación de su pasado y los padres de Rey resultan ser dos don nadies, una revelación que conocemos en una escena que parece casi una parodia del “yo soy tu padre”. Internet: te has pasado dos años elucubrando sobre dos temas que no importan un pimiento.

Esto encantará a muchos y horrorizará a otros. Que los padres de Rey sean unos don nadie es una decisión muy acertada, dejando claro que no necesitas ser un Skywalker para estar excepcionalmente dotado en la fuerza -al fin y al cabo ni Yoda ni Palpatine eran Skywalkers- y amplia el horizonte de cara a poner fin a este serial familiar que es Star Wars, que empezaba a parecer Dallas. En cuanto a la muerte de Snoke, todo dependerá de la entidad que sea capaz de alcanzar Kylo Ren como villano en el Episodio IX, y a pesar de su aire a intensito de Queens, Adam Driver es un gran actor y está claro que puede ser un gran villano, versión Scarface galáctico hiperdotado en la Fuerza.

Luke se marca un Obi-wan

Y la muerte de Luke. Tras una excepcional demostración de poder al proyectar su imagen a través de media galaxia y enfrentarse en un duelo a Kylo Ren y a medio ejercito de la Primera Orden, un maestro Skywalker exhausto se esfuma como Obi-wan Kenobi y Yoda. No será lo último que veremos de Luke, parece obvio que volverá en forma de fantasma de la Fuerza para guiar a Rey en la próxima entrega.

Sin embargo, no deja de ser la muerte del protagonista original de la saga, y eso dolerá a muchos. Quizá nos gustaría haberle visto lucir más su poder, pero parece un gran final para un personaje que a pesar de su importancia capital en la serie nunca tuvo el favor del público que se encariñó más con Han, Leia, Chewbacca o incluso secundarios como Boba Fett.

Momentos flojos…

crítica de Star Wars: Los últimos Jedi

Por otro lado, mientras que el personaje de Finn parece  bastante más sólido que en El despertar de la Fuerza, Rose, el personaje femenino que le acompaña en su por otro lado excesivamente alargada trama, es irritante hasta llegar a extremos casi jarjarbinksianos, siendo el momento cumbre cuando Finn está dispuesto a sacrificarse en la batalla final y ella lo evita.

Y el beso y pseudo-muerte posterior es otro momento de tarjeta roja. Además, toda la secuencia del casino se podía haber reducido y la lucha con Phasma, eliminado. De hecho se podía haber eliminado el personaje de Phasma que no aporta nada más allá de muñecos.

Que sí, que también hay momentazos y muchos

crítica de Star Wars: Los últimos Jedi

Como tengo la sensación de que he mencionado más cosas malas que buenas, repasaré algunos momentazos: el sacrificio vikingo del personaje de Laura Dern, envistiendo con su nave a la velocidad de la luz contra la nave de Snoke es magnífico, tanto narrativamente como visualmente. Cada vez que Poe Dameron aparece en pantalla. Su personaje no tiene tanto peso como Rey ni Finn, pero cada vez que aparece es un robaescenas. Lo mismo ocurre con el personaje de Benicio del Toro, que esperemos vuelva en la próxima entrega. Y Yoda, todos amamos a Yoda. Toda la batalla de Crait es sensacional, desde la carga de la resistencia hasta el duelo de Luke y Kylo. También la secuencia de la sala del trono de Snoke, que parece imitar y a la vez dar la vuelta al encuentro entre Luke, Vader y el Emperador en El Retorno del Jedi. La lucha con la guardia del Líder Supremo es excelente, culminando con el brutal “headshot” de Kylo.

Tendremos que esperar hasta 2019 para ver la conclusión de la saga en manos de Abrams, que a ver cómo se las apaña después de que Johnson le haya dejado de una tacada sin películas que replicar y con todos los personajes originales muertos -y la única viva, la actriz está muerta-. Además, también han quedado resueltas los misterios que nos dejó el Episodio VII, por lo que tampoco podrá recurrir al misterio, otra de sus herramientas favoritas para atrapar el espectador. Visto lo visto, Abrams no parece el mejor director para la próxima entrega, pero se tendrá que apañar.

Hasta entonces tendremos que discutir sobre El último Jedi. Como no tenemos orígenes o padres sobre los que especular, podemos discutir si es una buena película o no. Y hay debate.

Sé el Primero en Comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *