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Jesús Angoy: “A toro pasado, me arrepiento de no haber empezado antes con el fútbol americano”

En tercero de carrera, allá por 2010, para el seminario de deportes que hice con Ramón Besa como profesor, nos encargó hacer una entrevista a algún personaje deportivo. Yo, que siempre he pensado que las figuras triunfales tienen algo de aburrido, opté por entrevistar a Jesús Angoy, una de las figuras más recordadas del post-dream team, y quizá el único portero de fútbol que ha triunfado en el fútbol americano. Buscando en el cajón he encontrado un USB viejo (de 512 megas, y en aquel momento parecía la hostia) en el que he encontrado el texto, así que, por qué no, compartirlo con vosotros.

Jesús Mariano Angoy ha sido protagonista de una curiosa carrera deportiva. Nacido en Alagón, Zaragoza, fue durante cinco temporadas portero del Barça B -con un breve paso como cedido en el Logroñés donde apenas jugó-. Hasta la temporada 94/95 no dio el salto al primer equipo tras una lesión de Busquets, que con la marcha de Zubizarreta pasó a ser el portero titular. Con la sombra de su relación con Cruyff -su yerno y todavía entrenador culé- sólo disputó nueve encuentros entre las dos temporadas que estuvo en el primer equipo, y tres fueron saliendo del banquillo tras la expulsión del portero titular. Con la salida del entrenador holandés del Barça a final de la temporada 95/96, Angoy también dejó el club y, tras un brevísimo paso por el Córdoba, también dejó el fútbol con apenas 30 años. Sin embargo, tardó poco en iniciar una nueva y sorprendente aventura deportiva en el fútbol americano como chutador del Barcelona Dragons, donde se convirtió con 329 puntos en el segundo máximo anotador de la NFL Europa e incluso estuvo a punto dar el salto a Estados Unidos tras recibir una oferta de los Broncos de Denver.

Usted que ha sido portero del Barça ¿cree que son justos los que aseguran que Víctor Valdés no tiene nivel para la portería del Camp Nou?
Yo creo que es injusto el trato que durante muchísimo tiempo se le ha dado a Víctor, sobre todo a nivel de medios de comunicación, no tanto a nivel de los profesionales. Todos los jugadores y compañeros que están con él cada día saben que es un superprofesional, que ha mejorado muchísimo y se ha demostrado con el tiempo. Los medios de comunicación y el famoso entorno han tenido que reconocer que es una pieza indispensable para el Barcelona y sobre todo a nivel general yo creo que ya ha conseguido grandes cosas y va a conseguir objetivos más importantes.

Víctor fue clave en la final de Roma y en la semifinal contra el Chelsea, sin embargo el premio de mejor portero de la pasada Champions fue para Van der Sar, que da la sensación que podía haber hecho más en el gol de Eto’o. ¿Se menosprecia a Valdés en estos premios individuales?
Estos premios individuales son valoraciones, y habrá gente que esté de acuerdo y gente que no. Es muy difícil decir qué portero es el mejor. Hay varios porteros que tienen unas cualidades buenísimas, que han mejorado y son grandísimos porteros. Pero sí es verdad que Víctor ha tenido una trayectoria que ha ido a más, que ha ido subiendo, que ha ido mejorando y que todavía puede mejorar en todos los conceptos. Además los medios de comunicación están empezando a reconocer el trabajo que ha realizado durante tanto tiempo. Si yo tuviera que decidir quién es mejor portero, si Van der Sar o Víctor, yo me hubiera quedado con Víctor. Pero son gente y medios que tienen su opinión y hay que respetarla.

¿Hay tanta diferencia entre ser portero del Barça y de cualquier otro equipo?
La hay y mucha. A pesar de que es el mismo sitio, que no parece que tenga que haber tanta diferencia, la grandeza del Barcelona empieza por ahí. Desde el primer día que entras y que pisas las instalaciones te das cuenta de la magnitud del club y de lo que envuelve. Lo importante en estas situaciones es tener los pies en el suelo, trabajar muchísimo día a día y aislarte de los medios de comunicación porque igual que te suben, te bajan. Esto te genera una inestabilidad que para un trabajador y profesional yo creo que no es beneficioso. La presión es enorme y la magnitud de los medios de comunicación es grandísima, entonces cuando las cosas te salen bien te suben mucho y cuando no te salen tan bien te dan muchos palos.

Hablando de palos, ¿la gente es más crítica con los fallos de los porteros que con los del resto de jugadores?
Sí, sí. Gracias a Dios, está entrando una remesa de entrenadores jóvenes con otros conceptos y otros valores, porque sí que es cierto que la valoración que tiene un portero y un delantero son muy diferentes. El delantero puede fallar dos o tres ocasiones de gol y no pasa nada, el portero falla una y la trascendencia que puede tener es tan importante que cuando las cosas van mal es el perjudicado y en cambio cuando van bien no es el beneficiado. El beneficiado es el delantero que es quien marca el gol y el perjudicado es el portero que es quien lo recibe.

Vítor Baía o Recber Rustu venían al Camp Nou como estrellas y sin embargo no cuajaron ¿Qué les faltaba?
Les faltó un poco de suerte. Es difícil mantener la portería del Barça, y desde la salida de Andoni Zubizarreta no ha habido la tranquilidad a nivel externo para dar esa confianza y el tiempo que necesita un portero. No olvidemos que Víctor para llegar a donde está ha tenido que luchar muchísimos altibajos, en el sentido que hoy se decía Víctor sí y mañana se decía Víctor no. Todo esto no ayuda a que el portero tenga una estabilidad y una confianza, sobre todo cuando juegas en casa y estás ante tu afición. Ese es otro objetivo que se ha conseguido poco a poco: que la gente cuando juegas en casa apoye al equipo, lo valore y si luego hay alguna crítica ya al día siguiente entre los amigos tomando un café o los medios de comunicación ya se encargará de enjuiciar a los jugadores. En el Camp Nou se ha mejorado muchísimo y tenemos que hacer de él un búnker en el que todos los equipos que vengan pasen un rato complicado.

¿Cree que una buena plantilla tiene que tener dos porteros de nivel similar o es de los que piensa que uno de ellos tiene que sentirse claramente titular?
Hay dos criterios muy diferentes. Por un lado crees que es bueno tener dos porteros de nivel muy alto, porque cuando juegas cinco o seis competiciones puedes tener problemas en el transcurso de la temporada, y si tienes dos porteros del mismo nivel tienes la confianza de tener, en teoría, dos porterazos. Pero luego viene la práctica y uno juega y otro no. Esto hace que, dependiendo del carácter de las personas, te pueda generar un problema en el vestuario, en el que los dos compiten y quieren ser titulares, y el que no lo es puede generar una situación incómoda y un pequeño problema para manejar el vestuario. La otra vertiente es tener un portero que se considera titular y otro portero en el que el cuerpo técnico confíe para las contadas ocasiones que pueda disponer. Yo me quedaría con la segunda opción.

Si fuera seleccionador español ¿qué tres porteros se llevaría?
Es complicado porque los porteros que hay en España están compitiendo a un nivel tremendo. Tenemos a Iker, tenemos a Reina, tenemos a Víctor Valdés, tenemos a Diego López o Palop. Como decía antes, a priori no sabes qué es mejor: si llevarte tres porteros de un nivel impresionante o llevarte un portero que se considere titular, un segundo que tiene buenas cualidades y un tercero que sabe que para él es un premio pero que sabes que si tienes que echar mano de él por circunstancias te puede dar la cara. Yo creo que Víctor tendría que dar ya ese paso y junto con Iker y Reina debería estar ahí.

Últimamente se habla mucho del “run-run” del Camp Nou a raíz de los pitidos a Chygrynskiy y a Ibrahimovic ¿usted lo sintió? ¿afecta realmente a un futbolista profesional?
Sí. Afecta mucho, sobre todo en casa. Fuera ya sabes que te vas a encontrar una situación en la que los aficionados rivales te crearán todos los problemillas que puedan. Lo que pasa es que en casa sabe mal porque estás jugando ante tu afición y el deseo del jugador es hacerlo lo mejor posible y para hacerlo lo mejor posible tienes que tener el calor de esa afición, tienes que sentirte arropado. Y a pesar de que a nadie le gusta que un jugador falle lo menos indicado es pitarle. No beneficia nada porque el Camp Nou es un campo en el que cuando el ‘run-run’ empieza se oye mucho. Te da una sensación de soledad tremenda, te pasan muchas cosas por la cabeza en ese momento. Te sientes muy solo y es una pena que jugando con cien mil personas a tu favor te encuentres en esa situación. Pero es algo que puede pasar, porque los jugadores no están siempre al mismo nivel, pero son jugadores con una calidad constatada y hay que darles tiempo para que respondan.

¿Tiene la sensación de que su condición de yerno de Cruyff ha eclipsado en cierta manera su trayectoria deportiva?
A nivel de medios cuando se dio a conocer la relación yo creo que sí repercutió en la manera de valorarme. Al principio tenía unos valores a nivel de trato y de valoración y luego las circunstancias cambiaron un poco. No tengo nada que criticar ni muchísimo menos, eso son circunstancias que se dan y en ningún momento esto me pudo trastocar ni desequilibrar. Yo lo tenía muy asumido y sabía que yo estaba ahí por un trabajo que había hecho y que tenía que trabajar muchísimo para conseguir mis objetivos, pero sí es verdad que la situación varía muchísimo en ese momento.

¿En otro equipo se le hubiera tratado mejor?
Nunca se sabe. Yo estuve en Zaragoza, en las categorías inferiores del Barcelona, en el equipo amateur y en el segundo equipo, luego me fui a Logroño y volví aquí y la verdad es que el trato ha sido exquisito en todos los sitios y yo traté de dar lo mejor de mi y siempre he salido con la cabeza bien alta. ¿Ha salido mejor o peor? El deporte es así.

A muchos le sorprendió su salto del fútbol al fútbol americano ¿Qué le llevó a dar este paso?
Fue un reto. La verdad es que todos salimos sorprendidos, yo el primero. Cuando me lo proponen, después de haber dejado el fútbol, sinceramente me parecía una locura. Era una propuesta que parecía una cosa un poco extraña. Pero vi una serie de vídeos del rol que querían que yo realizase, que era la posición de chutador, de kicker, y pensé “¿Porqué no? Es una experiencia, es un reto… vamos a probar”. Y la verdad es que después de siete años consecutivos en los Dragons la experiencia fue exquisita. Me he quedado con un gran sabor de boca y he aprendido muchísimo de la concepción americana del deporte, de su manera de trabajar, sus conceptos, de la diferencia entre nosotros y ellos a la hora de valorar el trabajo en conjunto.

¿No había jugado nunca antes a fútbol americano?
No, no. Había visto haciendo zapping en las concentraciones. Lo típico que lo ves dos minutos y como no lo entiendes, lo quitas. Pero es un deporte espectacular. Se puede comparar con la situación del FC Barcelona ahora, en el que la gente va a disfrutar al campo y es lo que se transmite, que la gente va a divertirse. Quieres ganar, pero la gente quiere evadirse y disfrutar de un evento deportivo a pesar de que en el fútbol somos un poco forofos y que por encima de estar bien o mal nos interesa ganar. Es un deporte en el que he disfrutado, del que tengo muy gratos recuerdos y si las cosas hubieran seguido, a mi no me hubiera importado seguir con los Barcelona Dragons.

Entonces ¿por qué le fueron a buscar?
El chutador es una posición en el que prácticamente sólo golpeas el balón con los pies, y en Estados Unidos los deportes importantes son los que manejas el balón con las manos, como puede ser el béisbol, el baloncesto o el fútbol americano. El fútbol, el soccer de ellos, no tiene tanta trascendencia. De hecho muchos kickers son estudiantes europeos que han ido a Estados Unidos, que ya tienen la elasticidad para golpear el balón con los pies. Nosotros siempre hemos jugado con los pies, con las manos prácticamente no tenemos deportes “rey”. Empiezas a jugar a fútbol desde niño en la calle y tienes un dominio de pies y de balón que es lo que hace que luego seas más flexible para ejecutar los movimientos necesarios para un kicker. Yo creo que fue por eso. Sí es verdad que tuve un periodo de aprendizaje, porque la mecánica es diferente, pero volví a intentar dar lo mejor de mi y esta situación salió mucho mejor que en otros deportes.

¿Imaginó por algún momento que llegaría a ser el segundo máximo anotador de la NFL Europa?
No imaginaba ni eso, ni llegar a tres finales, de las cuales ganamos una, ni ser nombrado varias semanas como el mejor kicker de la competición, estar incluido en el special team que se elabora cada semana. Pero son cosas que ni las piensas ni las meditas. Van viniendo y van cayendo por si solas y te das cuenta luego, cuando ya lo has dejado y ha pasado. Es entonces cuando eres consciente de los premios, te sorprende de que las cosas hayan ido tan bien y te sientes agradecido contigo mismo.

Estuvo a punto de fichar por los Broncos de Denver ¿Qué falló?
Falló el momento en el que me vino la propuesta. Yo marché allá, estuve entrenando con ellos y me propusieron quedarme. Pero yo me sentía muy arropado aquí en los Dragons, sentía que disfrutaba porque tenía mi gente y el calor de la afición. Me sentía en casa. Allí me sentía un poco solo porque estaba muy lejos de aquí, además fue un momento en el que en mi trabajo cotidiano tenía una serie de proyectos muy avanzados y tuve que tomar la decisión entre quedarme allá o venirme aquí a trabajar en ellos. Allí en el deporte tampoco tienes una garantía, porque los contratos que se van pagando semanalmente y si las cosas van bien y cumples, el club cumple. Pero si te van mal, chutas y fallas, chutas y fallas, es posible que te puedan dar de baja, entonces te pagan hasta la fecha en la que has estado y el resto del contrato no. Mi seguridad pasaba por el trabajo del día a día y los proyectos que yo tenía. Fue el momento. Me he parado a pensar muchas veces qué hubiera pasado si me hubiera quedado, pero nunca sabes lo que hubiera sucedido.

¿Se arrepiente de no haber intentado antes la aventura en el fútbol americano?
Si a toro pasado ves los resultados que se han dado, pues sí, sinceramente. Incluso me podía haber dedicado mucho antes como me dijeron allí en Estados Unidos. Jack Bicknell, el entrenador de los Dragons, me dijo que si hubiera empezado cuatro o cinco años antes seguro que hubiera llegado a jugar en la NFL americana. Pero bueno, son datos que te halagan y que te gustan, pero la vida es como es. Son pasos que vas dando y la verdad es que estoy contento de cómo han ido las cosas.

¿Porqué fracasó la NFL Europa?
Pues sinceramente porque es un deporte que no tiene raíz. En los colegios, en la base, no tiene la suficiente raíz que debería tener. Es como pasa allí con el soccer, el fútbol nuestro, que en algunos estados sí tiene tirada pero en otros prácticamente no existe, porque en los colegios el deporte rey es el baloncesto, es el béisbol o el fútbol americano. Entonces es difícil que un deporte, de la noche a la mañana, se consolide y se mantenga. Sí que es verdad que cuando pasamos a jugar al Mini Estadi solíamos meter ocho mil o diez mil personas y eso se puede comparar con equipos de segunda o incluso de primera. Ayer el Mallorca en la Copa del Rey tenía cinco mil espectadores. Lo comparas y era una buena repercusión, pero esto es una franquicia americana, se rigen por números y había sedes como los equipos de Alemania que eran muy rentables. Como los Barcelona Dragons, los Amsterdam Admirals y los Scottish Claymores eran deficitarias pues los jefes decidieron mover las franquicias y llevárselas a Alemania que es donde los números les salían.

¿Cree que si, como hizo el FC Barcelona afiliándose con los Dragons, grandes clubs de fútbol como el Madrid, el Milan o el Manchester se implicaran podría ayudarse a crear esta raíz que falta?
No creo. Sí ayudaría a que se diera a conocer y se identificara, pero creo que hay un trabajo tremendo y muy largo para consolidar este deporte. Es muy difícil porque hay unas categorías nacionales que están muy desamparadas, a nivel de liquidez prácticamente no tienen nada y necesitas unas instalaciones y el equipo para jugar es carísimo, no está al alcance de la mayoría de la gente. Estos equipos tendrían que estar arropados por segmentos de la sociedad o por ayuntamientos, y si no es así es muy difícil mantener un equipo. El fútbol en cualquier momento coges un balón y puedes jugar, pero al fútbol americano necesitas un equipo y unas instalaciones que son muy caras.

¿Ve posibilidades de poder llegar a organizar un equipo y una competición europea que funcione y sea rentable?
Es difícil. Lo hemos tenido al alcance de la mano el poder consolidar los Dragons, han estado funcionando muchos años pero al final se ha esfumado la idea. La verdad es que sí hay aficionado que sigue el fútbol americano y que es seguidor de los Dragons y se han quedado desamparados al llevarse la franquicia de Barcelona a Colonia. Pero es muy difícil consolidar una competición así a medio o a largo plazo. La única vía es lo que existía: crear unas franquicias que se codearan en una liga europea. Esto durante tres o cuatro meses generó entusiasmo e ilusión entre los aficionados que seguían el fútbol americano. Esto se debía haber mantenido y haberlo consolidado, pero no se pudo.

 

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