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Messi, vete o te hundirán

Hacer las cosas bien no siempre es fácil. Equivocarse es humano y todos lo hacemos, tanto o más como acertar. Sin embargo, llega un punto en el que hacer las cosas tan rematadamente mal tiene un gran mérito. Y la directiva del Barça nos está dando una masterclass en la materia.

Hacía meses, cuanto menos, que todo ser humano con ojos y una mínima idea de fútbol tenía claro que el Barça necesitaba como agua de mayo dos cosas: un lateral derecho natural -Sergi Roberto es un buen parche, pero comete demasiados errores que comprometen al equipo que vienen de no ser su posición natural-, y un centrocampista de combinación.

Este segundo refuerzo era la gran clave. El gran Barça de la última década se ha levantado gracias a jugadores como Xavi, Iniesta o Deco, y también Busquets, que te permitían mantener el control del balón, aportando paciencia y clase. Hoy el club no cuenta con este tipo de futbolistas más allá de un Iniesta que ya tiene el currículum para ser capitán del Barça Legends. Rakitic es un jugador fantástico y que aporta mucho al equipo, pero necesita alguien a su lado que controle los ritmos. Arda hace tiempo que nos dimos cuenta de que no vale para esto y André Gomes no parece que vaya a dar mejor resultado.

Planes que son flanes

Empieza el verano y parece que el Barça tiene un plan: Verratti y Bellerín. Pero entonces llega un cambio en el organigrama, aterriza Pep Segura como director deportivo y establece una nueva norma: no se ficharán jugadores de la cantera que se hayan ido. A mitad del mercado no parece el mejor momento para estos cambios de estructura con nuevas directrices -y no sé si esta nueva idea debería implicar la marcha de Piqué o de Alba-. Pero vale, parece una norma razonable y que puede impedir que algunas promesas decidan irse con la idea de volver más tarde. Se ficha a Semedo por 30 millones. Ni idea de quién es, pero eso no necesariamente es malo, al caso Umtiti me remito.

Lo del centrocampista es más divertido. Verratti parecía la opción ideal. Un jugador con clase, inteligencia, pase y gran control del balón. Quizá lo más parecido a Xavi que no esté en el Real Madrid. Acuerdo con el representante, pero el jeque del PSG es más listo que tú y consigue que el jugador cambie de manager. No solo eso, sino que entre medias Neymar coge las maletas y se va a París. Y lo peor no es la marcha del jugador -vender al brasileño por 222 millones es un muy buen negocio si se reinvierte bien-, sino que nadie en la directiva del club se dio cuenta de lo que pasaba hasta que tenían el falafel del jeque tocándoles el píloro.

15 de agosto y no tienes plantilla

Y el plan se viene abajo. La alternativa a Verratti ha resultado ser Paulinho, un jugador de 29 años que tras pasar sin pena ni gloria por el Tottenham, se fue a la competitivísima liga china. ¿Un fichaje barato que complementa una plantilla hecha? ¡No! ¡40 millones! El centrocampista más caro jamás fichado por el Barça.


El repaso que el Real Madrid nos dio en la Supercopa hace pensar que en las próximas horas llegarán también Dembelé y Coutinho. Dos jugadores que difícilmente solucionarán el drama que tiene el Barça en el centro del campo y que después del sopapo del Madrid seguramente habrán subido 50 o 60 millones su precio.

Y es que la que solía ser tu gran arma se ha convertido en tu eslabón más débil. Se vio contra el PSG, contra la Juventus y contra el Real Madrid. Con Guardiola se tocó la perfección, pero Luis Enrique lo fue olvidando hasta convertirse en un problema. El problema.

La realidad es que hace dos meses que es obvio que la plantilla del Barça necesitaba refuerzos, pero a una semana de que empiece la Liga te has jugado el primer título de la temporada contra el Real Madrid y la única novedad en el once es un Deulofeu que has repescado -y solo juega porque se ha ido Neymar-.

Camino de ser la peor directiva de la historia del Barça

El vital refuerzo del centro del campo no llega hasta un día después del hundimiento (y es Paulinho), y el lateral derecho que has fichado por 30 millones no juega ni un minuto porque su adaptación está siendo lenta. 30 millones, repito.

Y el nuevo entrenador tampoco parece estar aportando gran cosa. De momento lo que ha mostrado el equipo son las mismas virtudes y defectos que el de Luis Enrique. Es pronto, pero no parece el mejor de los síntomas.

Messi, un santo entre ruinas.

La actual cúpula culé ha demostrado sobradamente su total incompetencia a la hora de renovar la plantilla. Excepto Valdés, cada vez que se ha tenido que suplir una baja importante se ha fracasado con estrépito. Han demostrado no haber entendido por qué el Barça ganaba -cuando ganaba- y así es totalmente imposible que levanten una plantilla ganadora.

O la moción de censura iniciada por Benedito tiene éxito o lo que queda hasta las elecciones de 2021 se hará muy largo, si el Barça no arde antes.

Vista la situación, lo mejor que le podría pasar al fútbol es que Messi se marche a un equipo en el que Bartomeu no arruine los últimos años de carrera del mejor futbolista que ha tocado una pelota. Y eso, sería lo peor que le puede pasar al club.

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