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La Momia, o el drama de ser un universo compartido en la era Marvel

Pueden gustarte las películas de Marvel o no, puedes ser fan o estar hasta las pelotas de la saturación de películas de superhéroes. Sin embargo, no se puede negar el mérito que tiene el logrado crear un universo sólido en el que todas las piezas funcionan como un gran engranaje y, a la vez, son totalmente autosuficientes. Un universo en el que los personajes han crecido de forma individual para luego cruzarse de forma orgánica. Recrear este esquema tan habitual en el mundo del cómic parecía imposible de recrear en el cine hasta que Marvel se lanzó con este proyecto loco para lograr uno de las franquicias más exitosas de la historia. Ahora todo el mundo quiere su universo compartido y todos están sufriendo para conseguirlo.

DC -con Superman y Batman al frente- lleva tres entregas del suyo haciendo el ridículo, aunque con Wonder Woman han recuperado el paso. Legendary ya tiene en marcha su monstruoverso en el que Godzilla y King Kong se verán las caras. Paramount tiene un proyecto para unificar las series de Transformers y de GI Joe en el universo Hasbro y desconocemos si Aaron Sorkin seguirá con la tendencia de La Red Social y Steve Jobs para crear un universo de tecnomillonarios gilipollas.

El último universo en saltar al ruedo cinematográfico es el de los monstruos de Universal. Paradógicamente, este ya fue uno de los primeros, allá por los años 30, cuando Dracula, la Momia o Frankenstein compartieron pantalla en varias ocasiones. La Momia, con Tom Cruise, al frente es la primera entrega del Dark Universe (el nombre ya da penita), que debería continuar en 2019 con La novia de Frankenstein. La apuesta del estudio no es pequeña, y ya se han anunciado un reparto que incluye a Russell Crowe como Dr Jekyll y Mr Hyde, Javier Bardem como el monstruo de Frankenstein o Johny Depp como el hombre invisible. Ya veremos si eso ocurre, porque tras el estreno de La Momia todo el proyecto está en el aire.

Todo lo que no hay que hacer al arrancar un universo compartido

Este artículo no va a ser una crítica de La Momia porque sería muy corta: es una mierda. Sus muchos fallos como película no resultan muy interesantes, sin embargo, como inicio de un universo a gran escala que pretende unificar tramas y personajes que aparecerán en nuevas películas sí lo son, porque son una guía de cómo no hacerlo.

Vendrán algunos spoilers de La Momia pero, creedme, da igual, la película es una mierda igual.

¡Las prisas, las prisas! El gran problema de algunos intentos por crear un universo cruzado es las prisas para dejar claro a todo el mundo que lo que están viendo es algo más grande que una película. DC ya lastró su proyecto al lanzar al ruedo demasiados personajes y demasiado pronto, ya en la segunda entrega y solo porque en el momento que se rodó la primera –El hombre de acero– se suponía no iba a formar parte del universo compartido.

Universal lo ha llevado más allá. La primera entrega se titula La Momia, pero el primer personaje al que vemos es al Dr. Jekyll, convertido en el director de una agencia gubernamental que se dedica a evitar que el mal entre en nuestro mundo. Luego vemos una secuencia en la que Tom Cruise se pasea por un laboratorio de la agencia en cuestión en la que vemos botes de formol con restos de monstruos, porque, eh, hay un mundo más grande ahí fuera. Y luego está la transformación de Jekyll en Hyde en una secuencia que no aporta nada más allá de recordarnos, por si se nos había olvidado, que hay más bichos por venir en otras pelis.

Los universos compartidos crecen, no nacen hechos

La Momia, o el drama de ser un universo compartido en la era Marvel

Y claro, si a veces ya es complicado meter una sola historia en una película, meter dos es una condena al desastre. El resultado es que ni explicas nada interesante de ese gran universo ni tampoco sobre la Momia ni de los personajes que se enfrentan a ella. La idea del Dark Universe tiene mucho potencial que no se intuye en la película, y algunas buenas ideas de La Momia quedan enterradas en un desastre que no sabe qué quiere ser.

En cambio, Marvel lo hizo poco a poco. Probablemente nunca sabremos si por buen hacer o porque realmente no tenían claro cómo hacer su universo, pero dejaron que creciera poco a poco. La primera entrega Iron-man es una película completamente autoconclusiva, sin apuntar a un mundo más grande hasta ¡después de los créditos!, en una escena en la que simplemente el Director Furia se presentaba a Tony Stark. Las cinco primeras entregas de Marvel solo contienen guiños al resto de cintas, no es hasta la sexta entrega Los vengadores en el que vemos las ramas unirse al tronco. Y para entonces cada personaje ha tenido tiempo de comenzar a desarrollarse y evolucionar sin que ese gran mundo los eclipse.

La Momia, o el drama de ser un universo compartido en la era Marvel

Lo más curioso es que la Universal tenía el mejor ejemplo en casa: el mismo universo de monstruos original que quiere recrear. El Dracula de Bela Lugosi, el Frankenstein de Boris Karloff, El hombre invisibleEl lobo humano llegaron casi una década antes que Frankenstein y el Hombre Lobo.

Los universos compartidos pueden tener un potencial gigantesco, uniendo algunos de los mejores elementos del cine y de las series de televisión. Y precisamente como las series de televisión necesitan que se les dé un tiempo para crecer y alcanzar su madurez. Tratar de comprimir ni que sea una pequeña parte la densidad de un mundo a desarrollar en una serie que aspira a ser larga en la primera entrega, o en la segunda, es inviable. Y teniendo en cuenta que muchos directivos de los grandes estudios querrán ver el retorno de todos los millones invertidos de forma más o menos rápida, es altamente probable que en unos años miremos atrás solo para ver un auténtico cementerio de universos que jamás llegaron a formarse.

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